ecostalitos post plastico 1

Plástico: llamado a la reflexión

Como compartimos hace algunos artículos atrás, ya son más de veinte (20) Estados mexicanos los que han autorizado la restricción del uso de plásticos de un sólo uso. Y si bien es una excelente iniciativa que urgía poner en práctica, por el bienestar del planeta, los invitamos a reflexionar sobre las posibles “soluciones”.

En muchos casos, las bolsas de plástico, por ejemplo, se terminan reemplazando por aquellas que son biodegradables (y muchas veces no son), oxobiodegradables y/o las compostables.

Un producto es biodegradable si después de usarlo, se descompone naturalmente por organismos vivientes o microorganismos sin necesidad de agregar productos químicos. El tiempo de biodegradación depende de la cantidad de oxígeno, el grado de humedad y de la temperatura. Los productos biodegradables son de origen vegetal. Estos productos se biodegradan completamente en algunos meses en la tierra.

Los productos degradables (u oxobiodegradable) de origen petrolífero, están constituidos de polietileno PE y de aditivos químicos. En presencia de oxígeno, bajo el efecto del calor y de los UV, pierden resistencia mecánica, se fragmentan y desaparecen visualmente. Sin embargo, Greenpeace sostiene que este plástico solo se deshace parcialmente y permanece en forma microscópica en el ecosistema, liberando metales pesados y otros contaminantes, por lo que no es una solución que sea realmente beneficiosa para el medio ambiente.

Las bolsas compostables están fabricadas con fécula vegetal y no producen residuos tóxicos visibles o distinguibles al biodegradarse. 

Los términos biodegradable y compostable no tienen el mismo significado. Un producto biodegradable puede ser descompuesto por microorganismos, pero esto no significa que se obtendrá un abono de buena calidad, es decir compostable. Un producto biodegradable no es necesariamente compostable, pero un producto compostable es obligatoriamente biodegradable.

Hecha esta aclaración, la preocupación actual no es solo por los plásticos de un solo uso, sino también, por los microplásticos: estas partículas tan pequeñas como un grano de arroz o incluso imperceptibles que podrían estar en tu plato de comida o bebida ahora. Los microplásticos no sólo son resultado de la degradación de otros objetos, sino también por la fabricación de microesferas, usadas en productos de higiene y belleza; la industria textil y otros productos de consumo cotidiano. 

Por eso, aunque parecería que lo “acertado” sería reemplazar los plásticos tradicionales por los bioplásticos (para muchos no sería una posibilidad porque su fabricación es más costosa), habría que evaluar sus impactos ya que generaría un sobreconsumo de los recursos naturales. 

Y como siempre, la reflexión está en hacer un cambio de raíz y terminar con la cultura de “usar y tirar”. Realmente es necesario que nuestras decisiones de consumo cambien y evitemos al máximo cualquier tipo de desechable y productos con exceso de empaques. Si ésto te hace sentido y crees que uno por uno podemos lograr el cambio que todos queremos, te invitamos a conocer nuestros productos y poco a poco sumar, por ejemplo, nuestras bolsas reusables, que podrás utilizar indefinidamente minimizando a (casi) cero el consumo de bolsas plásticas. 

¿Quién dice yo?

Fuentes: Greenpack / Cleanseas.org

Añadir un comentario

Tu correo electrónico no será publicado. Los campos requeridos están marcados.